jueves, 26 de noviembre de 2015

Razones Para Dejar de Tomar Café



Este es el artículo de mi querida amiga Zuzana Švédová publicado en esta página: http://www.celostnimedicina.cz/jak-se-zbavit-zavislosti-na-kave.htm
Con su permiso comparto su traducción.

Le dedico este artículo a todos aquellos que quieren dejar el café, o reducir el número e tazas que se toman. Durante mis años de práctica he podido comprobar que para algunos no es ningún problema tomarse siete tazas al día. ¿Pero que pasa con nuestros riñones, corazón y suprarrenales? ¿Sabemos cuanto las desgasta la cafeína?
El café se cultiva en 80 países del mundo, y de sus tierras florecen 15 mil millones de plantas de café. El componente que se considera el más valioso es la cafeína, a pesar de que también se presenta en las semillas, frutos, u hojas de otras 63 plantas. Sus fuentes más significativas son las semillas de café, las de cacao, las hojas de té, y la yerba mate.
La cafeína se clasifica como un alcaloide, los cuales tienen el poder de estimular el sistema nervioso central, y con él el corazón. Cuando empezamos a tomar café, su efecto energizante puede sentirse bien, pero si tomamos café regularmente, el cuerpo se vuelve resistente, hasta que llega al punto en el que es necesario aumentar el consumo de cafeína. Y justo aquí entramos en un ciclo interminable. En vez de despertarnos llenos de energía, durante la noche los riñones, en los cuales se almacena nuestra energía vital, expulsan altas cantidades de cafeína. Además, le quitamos calcio al cuerpo, el cual junto con el potasio y magnesio, mantienen en equilibrio el pH del cuerpo, ya que el café es ácido. Por lo tanto, si eres adicto al café, y tu consumo es de dos o más tazas al día, intenta añadir a tu menú fuentes naturales de calcio, como la amapola, el ajonjolí, las semillas de marihuana, el brócoli, la melaza, la mayoría de la verdura con hojas y los higos.

El café no se calienta demasiado en el estómago, pasa al intestino, y la cafeína pasa al hígado, donde se descompone en otros químicos, y uno de ellos es el ácido úrico. Por lo tanto, la gente que sufre de gota, debería evitar el café. Toda la cafeína es absorbida por el estómago y el intestino en 45 minutos o menos, y su efecto dura de 4 a 6 horas. Recuerdo del colegio, que a los riñones les toma 24 horas para deshacerse de la cafeína de un café medianamente fuerte. Si lo piensas, estos números carecen de equilibrio. Además, ¿quién se queda con tan solo un café suave por día?

Por supuesto, el café de calidad puede ayudar si tenemos problemas de hipotensión. En ese caso puede ayudar, y despertarnos ligeramente. ¡Si tienes hipertensión, ojo con el café! También hay que tener cuidado con tomar café cuando tienes estrés, ya que la cafeína empeora sus efectos negativos. Si tienes agrieras, o te duele el estómago, también sería mejor dejar el café. También es contraproducente tomar medicina contra la acidez, y después beber café, el que niega este efecto completamente. En vez de tomar medicinas, intenta entender la causa de cada una de las enfermedades. Ten en cuenta que cuantas menos drogas, mejor para ti, porque cada medicamento trae, junto con el efecto positivo, una cantidad de efectos secundarios negativos. Si las medicinas se suman, puedes olvidar que le harán algún bien a tu cuerpo.

¿Café contra el cansancio?
Compensar con café las noches en vela, no es de mucha ayuda. El cansancio es uno de los mecanismos de protección del cuerpo, a través del cual nos pide que bajemos el ritmo. ¿Pero quien escucha su vocecita interior? En vez de eso, nos tomamos un café, el que puede que nos despierte por un momento, pero hace que el cuerpo use sus reservas escondidas. Si hacemos eso hoy, y cada día, nos metemos en aquella espiral descendente, la cual no nos deja experimentar lo que es sentirse realmente enérgico, sin ningún doping extra con café. El café no es realmente la solución correcta, si estamos cansados deberíamos dejar todo de lado, ir a dar un paseo, tomar aire fresco, talvez trotar un poco. La influencia del oxígeno en nuestro organismo es mucho mejor y más valiosa.

La cafeína también afecta el equilibrio hormonal del cuerpo. En primer lugar masajea las suprarrenales, las cuales segregan más cortisol y más adrenalina. Estos liberan los azúcares almacenados. Por lo tanto, después del café, el nivel de azúcar en la sangre aumenta ligeramente. Este hecho es un impulso para otra hormona, la insulina, la cual guarda la glucosa sobrante en la grasa. Si hay más insulina en la sangre, automáticamente para acompañar el café nos comemos un pedazo de pastel, o una galleta o chocolatina. A largo plazo, por lo tanto, la gente adicta al café puede tener una inclinación a la obesidad. Aquí, sin embargo, hay una cantidad de factores en juego, entre los que el café no es el principal ni el único causante de la eterna pelea con el sobrepeso.

Las mujeres embarazadas y lactantes también deberían tener cuidado con el café, porque la cafeína pasa a la leche materna.

Café Instantáneo
Prácticamente todos los alimentos instantáneos, sea leche en polvo, bebidas en polvo, el café instantáneo, tienen aluminio. A esto se le atribuye el creciente número de personas con Alzheimer. Así que si consumimos café, y no podemos dejarlo, al menos escojamos aquel que está hecho de semillas de café tostadas, las cuales podemos moler nosotros mismos. El aluminio sobrante lo expulsa la cola de caballo, rica en silicio, la cual es común en las droguerías, y con la que podemos hacer té.

¿Cómo acabar entonces con el café?
Intentaré describirles mi propia experiencia, durante la cual decidí, de un día a otro, dejar el café. Los primeros momentos fueron más bien graciosos, ya que aparecieron todos los síntomas posibles para asegurarme de mi adicción al café. Por un reto estuve pensando acerca de ese desayuno de avena acompañada por un buen café, como la mejor manera de comenzar el día. Esta idea era como una pelota de colores, con la que hacía malabares en la palma de mi mano… Mi taza favorita, la espuma de la leche, la cucharita con la que me comía esta espuma. Pero después apropié la idea aliviante que me acompaña hasta este día: Uno de los pensamientos más atractivos en este mundo es la posibilidad de trabajar en uno mismo. Y estaba decidido.

Durante la primera semana sentí un ligero nerviosismo. El ritual de la cafeína me estaba faltando realmente, y ocasionalmente me pillaba pensando que no me haría ningún daño interrumpir mi proceso por un momentico. En esos momentos, sin embargo, me acordaba de un amigo que me preguntó: ¿Estarás más feliz si aguantas, y no te tomas ese café, o si no aguantas, y después te reprochas haberte tomado esa taza?

Los amigos deberían ser más importantes que el rey, dijo Voltaire.

Estaba decidido, el café sigue descansando en la repisa mientras que yo estoy haciéndome infusiones, a las cuales les cogí gusto muy rápido. Hoy es ya un mes de haberme decidido, y estoy feliz de haberlo hecho. Duermo mejor, mis ojos son más claros, libres de ojeras, y mis riñones descansan y se regeneran. Tengo más energía, es casi mágico, superar mi propia debilidad, hacerme más grande y más fuerte, romper límites, tocar las estrellas. Y si simplemente adoras el café, y no aguantas dejarlo, puede que hayas venido a este mundo justamente a disfrutarlo. Hay más cosas en las que puedes trabajar, por medio de las cuales darás un paso adelante. Después de todo, podemos escoger lo que sea. Yo escogí dejar el café, igual que el azúcar, y la harina blanca. Depende de nosotros. Vivamos saludables.


Autor: Zuzana Švédová
Traducción: Daniel Pinilla


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